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2017, el año de la transformación digital de las ciudades y los ciudadanos (II)

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En 2017, se han reforzado los tres pilares fundamentales donde se sustenta el liderazgo español de las smartcities, que es igual a hablar de la transformación digital de las ciudades. Recordemos los tres pilares: Normativa de estandarización, modelo de Gobernanza e Industria TIC. Este año han aumentado los programas y las estrategias de crecimiento, como trataremos en este artículo:

Iniciativas ministeriales y fondos europeos

A las iniciativas del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, plasmadas en el Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, se les une el Ministerio de Economía y Competitividad, con los fondos destinados a la Compra Pública Innovadora (CPI) y, muy destacadamente, la estrategia DUSI del Ministerio de Hacienda. Sumando estas iniciativas, disponemos actualmente de unos 800 MEUR destinados a las corporaciones locales para que desarrollen sus estrategias Smart. A esto hay que añadir los fondos europeos que se gestionan directamente por Bruselas, entre los que destaca las “Urban Innovative Actions” (UIA) que están actualmente abiertas. Y por otra parte, los fondos INTERREG, tanto Sudoe como Mediterráneo, que abren a principio de año y están disponibles para proyectos interfronterizos, en los que las Smart Communities parten con un terreno abonado.

 

 

“Smart Territories”, ampliando actuaciones al territorio

El concepto de los “Smart Territories” traslada las soluciones y las tecnologías que las soportan a entornos de poblaciones menos densas que las grandes capitales, donde se han desarrollado hasta la fecha las experiencias más significativas.

Iniciativas de asociación de municipios costeros, como el que prontamente licitará Red.es para la Costa del Sol, es un ejemplo significativo de ello. En este proyecto, 15 municipios se han puesto de acuerdo, lo que es digno de admiración y ha supuesto un reto considerable, para desarrollar soluciones a problemas comunes en sus comunidades en un entorno muy turístico donde las cuestiones de atención al visitante, incluyendo la seguridad y la movilidad, se convierten en cruciales para mantener su liderazgo internacional y mantener el bienestar de sus poblaciones.

El propio Plan Nacional de Ciudades Inteligentes recoge dos iniciativas que contemplan el que poblaciones menores de 20.000 habitantes puedan acceder a los necesarios fondos para el desarrollo de sus proyectos, teniendo en cuenta diferentes criterios de colectividad. Una de ellas, denominada “Smart Islands”, donde el territorio lo define la insularidad, dotada con  30 MEUR, -ya adjudicados dos tercios-, ha comenzado a elaborar las especificaciones técnicas para su pronta licitación.

Recientemente además, en el seno de la Comisión de Smarcities de AMETIC, se está trazando planes para aplicar tecnologías Smart a las territorios agrícolas, es lo que ha devenido en llamarse “SmartAgro”, que es uno de los pilares del “SmartRural”, donde los Destinos Turísticos Inteligentes juegan un papel sobre la base de una conectividad eficiente, que en los entornos rurales no deja de ser una fuerte carencia en nuestro país, como lo es en el resto del mundo.

 

Ejes de actuación de los fondos europeos

La temática de todas las actividades de los fondos europeos tocan 3 elementos clave:

  1. La Economía baja en carbono,
  2. Medio Ambiente/Eficiencia de Recursos y
  3. La lucha contra el cambio climático.

Se tratan de 3 ejes que se ligan dentro de actividades Smart y que se centran en temáticas como son las Smart Energy, Smart Mobility y Smart Environment. Además potenciadas y renovadas con las nuevas tecnologías de la Internet de las Cosas (IoT), que permiten despliegues masivos de sensores en todas las áreas de actividad, y que gracias al Big Data pueden ser procesadas en información inteligente, es decir, en conocimiento para la toma de decisiones, en muchos casos, automatizada.

Como consecuencia de todo ello, tenemos una política pública de Ciudades Inteligentes surgida de un diagnóstico compartido por todos: ministerios, ayuntamientos, industria, organismos normalizadores y expertos. La movilización de ese consenso se ha mostrado con motivo de las convocatorias de ayuda publicada por por Red.es que se han saldado con una contundente participación. Lo que demuestra que cuando las políticas están alineadas con las necesidades de los ayuntamientos y la industria, la demanda supera las previsiones más optimistas. Un efecto importante, que casi nunca se destaca, es que cientos de ayuntamientos de España hayan reflexionado sobre estas políticas recogiendo iniciativas de sus ciudadanos y empresas para formular y presentar proyectos. Esto constituye, de por sí, un éxito: las ciudades inteligentes han pasado a formar parte de los proyectos y prioridades de nuestras ciudades, de nuestras empresas, de nuestro tejido asociativo.

 

 

 “Cuando las políticas están alineadas con las necesidades de los ayuntamientos y la industria, la demanda supera las previsiones más optimistas”.

 

Las ciudades inteligentes y territorios inteligentes permiten utilizar la tecnología para prestar servicios públicos de más calidad, a más personas y a un menor coste. Se trata de servicios más informados y, por tanto, más justos; servicios que están mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y potenciando un nuevo sector industrial en el que estamos bien posicionados internacionalmente.

Economistas y expertos opinan que la cuarta revolución industrial está provocando una transformación profunda que provoca la desaparición de muchos empleos, pero hace que nazcan otros tantos, con funciones inexistentes hasta la fecha, pero que intuimos en las líneas que se desarrollarán. La realidad es que la mayor parte de los jóvenes actuales trabajarán en el futuro en profesiones que hoy no existen.

En el pasado encuentro que AMETIC celebró en Santander, en una mesa con participación de los sindicatos y la CEOE, se puso de manifiesto la oportunidad de empleo que supone esta actividad. Esto quedó de manifiesto en el informe que Accenture y la Mobile World Capital presentaron, donde se destaca que podemos aumentar un 3,6% del PIB actual si nos organizamos para captar la oportunidad que la economía digital poner a nuestro alcance.

Y es que tenemos que verlo en clave de oportunidad (creación neta de empleo), que no de amenaza (destrucción de empleos digitalizables), de forma que preparemos a nuestros jóvenes para esta gran transformación, denominada la cuarta revolución industrial, de la que las ciudades son parte fundamental. Por tanto, hay que actuar en los niveles de primaria y secundaria, preparando a los docentes para la gran oportunidad que supone la digitalización de “todo”, incluidas las ciudades, para generar el ya demandado Talento 4.0. Es una oportunidad conocida y sabemos muchos de sus aspectos por lo que hay que realizar el necesario proceso de evangelización y disponer a los formadores de las herramientas necesarias para producir el cambio.

Sin duda, todas estas iniciativas son motivo de felicitación, pero también de exigencia. Todos debemos estar a la altura de esta oportunidad. Corresponde a la Administración seguir apostando por un modelo de gobernanza adecuado, en el que las políticas se definen y gobiernan colectivamente, y – sobre todo – alinear los recursos de los Ministerios implicados en una política común. Focalizando nuestros esfuerzo en mantener la posición de liderazgo de la industria y seguir manteniendo una estrategia conjunta alineada con todas las partes implicadas para seguir estando en esos primeros puestos mundiales.

 

 

Autor: Adolfo Borrero

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